El pasado domingo, el Atlético de Madrid ganó 3-2 al Sporting de Gijón. Puede parecer un resultado corto, pero es engañoso: los rojiblancos no dominaron el balón, pero tuvieron muchísimas ocasiones, casi todas ellas protagonizadas por el Kun Aguero.Después del subidón de la Copa, donde remontaron el 3-0 de Huelva, la gente estaba expectante por ver si el equipo iba para arriba de verdad, o si iba a seguir igual de irregular. Pues los Atléticos pueden estar contentos (o esperanzados al menos) porque este Atleti tiene otra cara. Antes de la llegada de Quique Sánchez Flores, alucinaba cuando veía un partido de los colchoneros. La defensa hacía aguas, en el medio no se imponía nadie y sólo atacaban el Kun y Forlan. Que vale, son muy buenos, pero no les vendría nada mal que alguien más les apoyara para intentar hacer goles. Pero en ese Atlético no atacaba nadie más, era desesperante.
El domingo, la cosa fue muy diferente. Además de los dos cracks, llegaban al área contraria Reyes (por cierto, increíble el sevillano, parece el de antes), Simao, e incluso la gente del medio campo, como Assunçao (que marcó el tercer gol de su carrera en un contra ataque) y Tiago. Por qué esa es otra buena noticia, los nuevos fichajes. El portugués ya debutó el otro día, y en breve lo hará el argentino Salvio, del que hablan maravillas, pero que no se espere que sea el gran salvador. Lo positivo es que los fichajes se han hecho donde se tenían que hacer, en el medio campo, sobre todo después de la marcha de Maxi al Liverpool. A la defensa tampoco le vendría mal algún refuerzo, pero al menos Ufjalusi está mejorando, igual que Perea. Pero en la zona ancha es donde se deciden los partidos. Ahí es donde los delanteros se nutren de balones y donde se quita el esférico al contrario. Y Tiago (destructor), y Salvio (creador) creo que le van a venir muy bien al Atléti.
Yo me alegro, sobre todo, por Quique. Me parece un buen entrenador, que aunque ha sido destituido un par de veces, lo ha hecho bien allá por donde ha pasado. Además, es una persona que dice lo que piensa, y lo que es más importante, hace lo que dice.


